Respuesta directa Una web para tu empresa no es un encargo de decoración, es un encargo de negocio. Antes de firmar, pide cuatro cosas por escrito: velocidad medible en móvil, SEO técnico de serie, medición desde el primer día y propiedad clara de dominio, hosting y código. Todo lo demás, incluida la parte bonita, se puede arreglar después. Estas cuatro, no.

El folleto digital: el error que más se firma.

Las propuestas de diseño web se deciden casi siempre por lo único que se puede ver antes de pagar: los mockups. Es comprensible y es el origen del problema, porque lo que hace que una web trabaje no sale en el mockup.

El resultado tiene síntomas muy reconocibles. La empresa que ha tenido tres webs en cinco años, todas todavía medio vivas. El formulario que lleva meses sin funcionar en móvil sin que nadie lo haya notado. La web que costó doce mil euros y de la que nadie sabe decir qué ha devuelto, porque nunca se pudo medir.

En todos esos casos se encargó lo mismo: una web bonita. Y bonita es lo único que no cuesta nada prometer. Lo caro, lo que separa una web que trabaja de un folleto, está en tres cosas que no se ven en la presentación y que comparten una propiedad incómoda: no se pueden añadir después.

Las tres cosas que no se añaden después.

La velocidad. Una web que tarda seis segundos en cargar en móvil pierde la visita antes de haber enseñado el diseño. Y la velocidad no es una optimización que se hace al final: es la consecuencia de decisiones de la primera semana, del stack elegido, de cómo se tratan las imágenes y de cuántos scripts carga cada página. La buena noticia es que es completamente exigible: PageSpeed por encima de 90 en móvil y Core Web Vitals en verde, comprobable por ti mismo con una herramienta pública y gratuita. Pídelo por escrito.

El SEO técnico. La estructura, el schema, el sitemap, el hreflang si trabajas en más de un idioma: o vienen de serie, pensados con la web, o llegan al final como parche. Si la propuesta trata el SEO como un extra con línea propia en el presupuesto, ya sabes en qué lugar de la lista de prioridades está. Una web sin SEO técnico no es una web más barata: es un folleto al que le falta la imprenta.

La medición. Analítica y gestor de etiquetas montados desde el primer día, formularios con anti-spam y conectados a tu CRM, y una definición acordada de qué cuenta como contacto. Sin esto, dentro de seis meses tendrás con la web nueva la misma conversación que con la antigua: "parece que va bien". Parece no es un dato, y sin medición no hay retorno que defender.

Las seis preguntas que filtran una propuesta.

Llévalas a la próxima reunión. Sirven conmigo también.

1. ¿Qué velocidad tendrá en móvil y cómo la comprobamos? La respuesta buena tiene un número y una herramienta pública. La mala es "será muy rápida".

2. ¿Qué SEO técnico entra de serie? Schema, sitemap, hreflang si hay idiomas. La palabra importante es "de serie": si va aparte, va después, y después es tarde.

3. ¿Cómo sabremos si funciona? Qué evento cuenta como contacto, dónde aterriza cada lead y quién lo mira. Si la propuesta no habla de medición, está prometiendo una web de la que nunca podrás pedir cuentas.

4. ¿Cuántas iteraciones de diseño incluye y quién decide? Dos o tres iteraciones bien dirigidas dan mejor resultado que veinticinco rondas de opiniones. Un proceso sin límite de vueltas es un plazo sin límite de meses.

5. ¿De quién es todo esto cuando acabemos? Dominio a tu nombre, hosting que puedas cambiar, código documentado que otro desarrollador pueda mantener. Si para tocar tu propia web tienes que volver a quien la hizo, no has comprado una web: has alquilado una dependencia.

6. ¿Qué pasa el día del lanzamiento? Migración, redirecciones de todas las URLs antiguas y monitorización. Una web nueva que estrena URLs sin redirigir las viejas tira a la basura lo que la anterior tenía posicionado.

Y una nota sobre plazos, porque también filtran: una web corporativa de ocho a doce páginas son cuatro a seis semanas desde el kickoff, no seis meses. Si alguien te promete algo mucho más rápido, mira qué ha quitado de la lista de arriba para conseguirlo.

Si ya tienes web, mide antes de encargar.

La respuesta a "necesito una web nueva" a veces es que no. Si lo que falla son una o dos cosas concretas, arreglarlas cuesta una fracción del proyecto y te ahorra los meses de transición.

Para saberlo no hace falta opinar: se mide. Tienes una auditoría web gratuita de 14 puntos que analiza tu web con datos reales, velocidad y SEO incluidos, y una guía para auditarla a mano en una hora si prefieres hacerlo tú. Con ese diagnóstico delante, la conversación con cualquier proveedor cambia: ya no compras a ciegas, comparas contra una lista de fallos concretos.

Encarga resultados, no decoración.

Así es como trabajo yo el diseño web: webs que trabajan, no que decoran, con SEO técnico y medición de serie, y con la condición de que las pueda mantener tu equipo cuando yo termine. Si estás en la zona de Tarragona, tengo una página específica sobre diseño web en Tarragona.

La web bonita y la web que trabaja no son incompatibles, y de hecho las buenas son las dos cosas. Pero solo una de las dos se puede exigir por contrato. Es la que casi nadie pide.

Preguntas frecuentes.

¿WordPress, Webflow o Astro para la web de mi empresa?

Depende del caso. Si tienes un equipo que mantendrá contenido y necesitas blog, WordPress bien montado es buena opción. Para webs corporativas que cambian poco, un stack estático tipo Astro o Hugo suele ser mejor: más rápido, más barato de mantener y más seguro. Desconfía de quien tenga la misma respuesta para todos los casos: la herramienta se elige después de entender el problema, no antes.

¿Cuánto tarda de verdad una web de empresa?

Una web corporativa de 8 a 12 páginas son 4 a 6 semanas desde el kickoff, no 6 meses. Una landing de campaña, 7 a 10 días. Si te urge más que eso, probablemente no necesitas una web nueva, sino arreglar la que tienes.

¿Podré mantener la web sin depender del proveedor?

Debería ser una condición del encargo, no un extra: un CMS que tu equipo pueda usar sin pánico, documentación clara y código que otro desarrollador pueda mantener. Sin lock-in. Pregunta qué pasaría si mañana cambias de proveedor: una respuesta tranquila y concreta es buena señal, y la incomodidad también es una respuesta.

¿Rehago mi web o arreglo la que tengo?

Mide antes de decidir. Pasa tu web por la auditoría de 14 puntos y mira dónde falla: velocidad, SEO, formularios, medición. Si fallan una o dos cosas concretas, se arreglan y te ahorras el proyecto entero. Si falla la base, rehacer sale más barato que parchear.

Antes de escribirme, mira dónde estás.

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